Y llega el final de una gran historia, de nuestra gran historia. Y justo en ese momento, te das cuenta de todas las cosas que esa historia contiene, de pequeños momentos, instantes, miradas, besos, caricias, todas esas cosas que completaban la felicidad. Y es ahí, cuenta comprendes, lo mucho que echas de menos todo eso, es ahí cuando entiendes que nadie puede cambiar la rutina, solo él.

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