Una vez le prometió que las cosas cambiarían, que nunca la volvería a dejar sola. Y falló, como todas las veces que se lo había prometido. Un intento de cambio fallido, una vez más, ella acababa decepcionada. Pero esa vez fue diferente, ya no se le hacía raro que le fallara porque había llegado a un punto en el que la decepción no le sorprendía, solo sentía un pequeño y punzante dolor en el pecho que le hacía entender que él nunca cambiaría. Y le dolía, eso es lo que más daño le causaba, el saber que pasara lo que pasara nunca cambiaría.
.
sábado, 22 de noviembre de 2014
jueves, 20 de noviembre de 2014
20.
Hay cosas que parecen dificilísimas y peliagudas cuando no se las mira de cerca; hay sacrificios que parecen imposibles cuando no se prueba a hacerlos. Pero cuando una voluntad resuelta apechuga con ellos, se ve que no son tan difíciles.
miércoles, 19 de noviembre de 2014
Tormento.
Es indispensable cortar por lo sano, buscar el daño en su raiz y, izas!..., echarlo fuera. Si no, estás perdido. ¿Que esto te dará un gran dolor?... Pues no hay más remedio que sufrirlo. Luego vendrán los días a cicatrizarte, los días, sí, que pasarán uno tras otro sus dedos suaves y amorosos, y cada uno te quitará un poco de dolor, hasta que se te cierre la herida. Si tienes miedo, y en vez de cortar por lo sano quieres curarte con cataplasmas, el mal te vencerá, llegarás a convertirte en una bestia, y serás el escándalo de la sociedad y de nuestra clase.
lunes, 10 de noviembre de 2014
Almas.
domingo, 9 de noviembre de 2014
El sexo de la risa.
Imagina una carcajada diez segundos antes de llorar. Un abrazo por la espalda cuando no quieres volver a casa. Una mano que aparece al cruzar el pasillo a oscuras. Un aterrizaje sobre otro aterrizaje.
Imagina un pájaro en mano abierta. Y ciento sabiendo a dónde vuelan.
Imagina no tener que haber muerto para contar que has vivido. Un jardín lleno de flores como metáfora de un cementerio. Lolita excitando a Penélope. Rapunzel tirando la trenza al vacío tras cortársela.
Imagina redefinir el orgasmo
y suplicar que no paren
hasta que te rías
miércoles, 5 de noviembre de 2014
6.
Y al contrario y viceversa.
Y en la buena y en la adversa.
Del derecho y del revés,
el café primero, el mundo después.
El tiempo y el olvido son como hermanos gemelos.
"Dicen que el tiempo y el olvido son como hermanos gemelos. Que vas echando de más, lo que un día echaste de menos"
Que el tiempo es la mejor solución para muchos problemas y que con él, llega el olvido.
Muchas veces pensamos que seremos incapaces de olvidarnos de algunas cosas, que no sabremos reponernos cuando pensamos que hemos pérdido definitivamente. Y hoy me opongo a pensar que las cosas se acaben por completo, que no haya esperanzas para recuperar nada. A veces es mejor olvidar las cosas y dejar que las heridas sanen, pero también, podemos dejar abierta en algunas ocasiones una puerta, "por si".
Somos humanos, y por tanto, muchas veces tropezamos dos veces con la misma piedra, o nos rendimos a la primera de cambio, sin luchar por lo que de verdad queremos. Y en el momento que perdemos, recordamos que podríamos haber ganado si nos hubiéramos comportado diferente. Y es que al final, el arrepentimiento es el peor acompañante, porque no deja paso al olvido.
domingo, 2 de noviembre de 2014
2.
Y es justo en ese momento en el que te das cuenta de que ya no aguantas más. Que por mucho que prometas que no vas a pasar ni una más, vuelves. Entiendes las miles de veces que le has dicho a alguién, 'están jugando contigo, acaba con ello' y no te han hecho caso. Te das cuenta de que tú en ese momento estás haciendo lo mismo, y que no puedes evitar hacerlo, porque quieres a esa persona. Y contra eso, no puedes hacer nada. Y es que arriesgarse nunca es fácil, e intentar no ilusionarse, imposible. Y solo queda olvidarlo, poner tiempo de por medio y darte tiempo a ti misma para poder cambiar eso.
Una más.
Y hoy, todo es un poco más difícil. Arriesgué hasta el final, y perdí, o se supone que he perdido. Porque dicen que no puedes perder algo que nunca ha sido tuyo. Volví a creer que podía haber cosas que habían cambiado, o que yo era especial en ese sentido. Olvidé que nadie es especial en nada, y confié más de lo que debía.