Y es justo en ese momento en el que te das cuenta de que ya no aguantas más. Que por mucho que prometas que no vas a pasar ni una más, vuelves. Entiendes las miles de veces que le has dicho a alguién, 'están jugando contigo, acaba con ello' y no te han hecho caso. Te das cuenta de que tú en ese momento estás haciendo lo mismo, y que no puedes evitar hacerlo, porque quieres a esa persona. Y contra eso, no puedes hacer nada. Y es que arriesgarse nunca es fácil, e intentar no ilusionarse, imposible. Y solo queda olvidarlo, poner tiempo de por medio y darte tiempo a ti misma para poder cambiar eso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario