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domingo, 6 de abril de 2014

6 de Abril, 20:19.

Miras fijamente el horizonte, respiras profundamente y piensas ¿qué es lo que me deparará el futuro? Vuelves la cabeza hacia atrás y ves a toda esa gente que se ha quedado en el camino con el paso del tiempo. Analizas tu presente y te das cuenta de que hace meses no podías imaginar que fuera a ser de esa forma. Piensas en todas y cada una de las personas que tienes en tu vida y deseas que nunca se vayan de ella, que por mucho que el tiempo pase, no se alejen de tu lado.
Miras un poquito más allá y piensas en la persona que realmente está a tu lado, por encima de tu familia, de tus amigos, e involuntariamente te sale una sonrisa. Porque te das cuenta de que esa persona, significa ahora mismo más que cualquier otra, más de lo que pensabas. Recuerdas todos y cada uno de los momentos que habéis vivido juntos y de pronto, una lagrima recorre tu cara echando de menos todo eso, odiando un poquito más la distancia por ser la razón por la cual todos esos momentos no se pueden repetir diariamente. Añoras un beso, un abrazo o simplemente una caricia por su parte en ese mismo instante. 
Todo se te hace un poco más difícil, y no quieres pensar que todo eso pueda tener un final algún día. Tu corazón se encoje un poco más, queriendo quitar ese pensamiento de tu cabeza, y es que, querer no es algo fácil. No es algo que solo sea bueno, pero si es algo que debes vivir día a día, sin pensar en el mañana, disfrutando todos y cada uno de los momentos. Y quién sabe, quizás dure toda la vida, o solamente sea una etapa de tu vida, pero, seguramente, en cualquier caso, habrá merecido la pena, porque habrás entregado lo más bonito de tí, tu corazón.

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