Alguien me dijo una vez que no hay mejor cambio que aquel que nos proponemos nosotros mismos. Que la felicidad quizás no sea duradera, o totalmente alcanzable, pero que hay momentos en la vida en los que quizás la alcancemos o en los que seamos capaces de rozarla aunque sea con la punta de los dedos. Puede que no podamos conseguir ser felices siempre, porque al fin y al cabo es algo imposible, pero si podemos hacer de nuestro día a día una lucha constante para conseguir alcanzarla, y puede que sea esa lucha constante la que sin darnos cuenta nos haga felices.
Buscar una meta por la que luchar, levantarnos y decir: ¡este va a ser mi día!, pensar que si el día es malo, solo tiene 24 h y que después de esas 24h empezará otro día nuevo capaz de convertirse en el mejor de todo. Todas esas cosas, y muchas que quizás sean particulares de nosotros mismos, son una seria de cosas por las que sin duda alguna deberíamos de luchar, y de seguir adelante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario