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martes, 6 de enero de 2015
6.
Perdida, como una nube en un día soleado, o como la última piedra de un camino que no conduce a ninguna parte. Algunos me creyeron derrotada, y hasta yo misma pensé que era la última piedra de aquel camino. Hasta que un día apareció una piedra que continuaba mi camino hasta un 'sabe quien donde'donde', pero que de alguna forma yo nunca supe si continuaría allí para siempre o si una vez más esa piedra desaparecería dejándome otra vez al final de aquel camino. Pero llegó el día en el que me dí cuenta de que yo misma debería ser la que continuara ese camino, sin ayuda de nadie más, porque dicen que muchas personas tan pronto te dan su apoyo como te lo quitan, y que nunca nadie debe ser imprescindible para nosotros. Ese día supe que yo misma me conduciría hasta el mejor de los sitios, y que yo y solo yo sabría alcanzar mi felicidad, porque todas las demás personas que me acompañarían en ese camino solo sería complementos con los que disfrutar tal felicidad, pero que nunca, debería dejar mi felicidad en sus manos, porque así, nunca sería feliz.
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